Conductores ebrios y las penas que no se cumplen
Recién aprobada la reforma a la Ley de Tránsito, que convertía en delito (con pena de 1 a 3 años de prisión) el conducir en estado de ebriedad, en diciembre del 2008, muchos conductores se comenzaron a cuidar y lo pensaron dos veces antes de agarrar el volante luego de haber consumido alcohol.
Hoy, más de tres años después, se supone que los primeros conductores que fueron sorprendidos en ebriedad y fueron procesados, deberían estar terminando de cumplir su pena, preparándose para reingresar a la sociedad y posteriormente a recuperar su licencia de conductor (si es que realmente la intención del legislador era esa). ¡Esto nunca sucedió!
¿Cómo se consideró qué conducir ebrio es un delito? ¿Si se pone una pena que no se cumple? Si al final, alguno es condenado, de inmediato puede salir en libertad condicional. ¿Hubo hipocresía del legislador? ¿Entonces manejar borracho no es tan malo? Los ticos por un lado pedimos severidad (cuando el imputado es desconocido, “que se pudra en la cárcel”) y por otro lado deseamos lo contrario (si el imputado es familiar o conocido, “pobrecito cometió un error”)
Las cárceles están saturadas por otro tipo de delincuentes. Y para nuestro sistema judicial, el que un imputado suministre un domicilio es razón suficiente para que sea liberado. ¿Será que esta persona no lo puede volver a hacer?
Al pasar el tiempo, la percepción popular es que si nos la jugamos a manejar tomados y nos agarran, tenemos dos chances, la primera opción es que se de un acto de corrupción (pago de un soborno y que sucede mucho) entre el policía y el infractor y la segunda es que si el policía no se apunta, toca pasar una mala noche detenido y luego simplemente jugar con nuestro sistema judicial para evitar el castigo que corresponde.
Debemos valorar realmente si hay que continuar con una pena que no se cumple, o bien, volver a la multa administrativa (que para el guaro todo el mundo se supone está de acuerdo en que sea alta), acompañada de una suspensión de licencia, eso si con reglas claras y severas para los que reincidentes (prisión de verdad).
Este es el momento ideal para ese análisis, al encontrarse cerca la nueva Ley de Tránsito de ser aprobada en el Congreso. Dejemos la doble moral que tenemos con el guaro y decidamos como persuadir quien toma y maneja de no hacerlo y así evitar que gente inocente que durmiendo en casa, mera por que le cae un carro encima.
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Leo
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ElTraficocr
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