Las pruebas de saliva inservibles del Viceministro del MOPT

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Las pruebas de surbica

Para entender un poco más de este asunto, recomiendo leer sobre los “laboratorios móviles” y las “alcoholimetrías“, temas contenidos en la Ley de Tránsito y sobre lo que el MOPT lleva un año completo de incumplir.

¿Para qué pruebas de saliva?

De acuerdo a lo que establece el artículo 208 de la Ley de Tránsito, el conductor sometido por la autoridad de tránsito a una prueba de detección de alcohol en el organismo, tiene derecho a dos pruebas; una prueba inicial (indiciaria o presuntiva), que de resultar positiva (con porcentajes de alcohol no permitidos), le da la opción al sujeto a solicitar una segunda prueba confirmatoria (contraste), realizada con un método diferente al de la primera.

Ambas pruebas, según el texto vigente de la Ley de Tránsito, deben ser facilitadas por el MOPT al sujeto investigado y para esto debía adquirir en en plazo no mayor a 18 meses (Transitorio X) después de la entrada en vigencia de la Ley, laboratorios móviles para tales efectos.

Han pasado 30 meses desde la entrada en vigencia de la Ley de Tránsito y al Viceministro del MOPT se le ha ocurrido sustituir las pruebas de los laboratorios móviles con analizadores desechables de saliva.

¿Son legales las pruebas de saliva?

A criterio de este tráfico que escribe y varios abogados más, las pruebas de saliva serían legales únicamente (con propósitos evidenciales) para la detección de sustancias prohibidas diferentes al alcohol, ya que para medir el alcohol, la Lay de Tránsito y el Código Penal establecen parámetros en sangre y aliento, no así en saliva, no obstante el Viceministro Urbina Cañas obtuvo dos criterios legales de las asesorías legales del MOPT y COSEVI avalándolas.

¿Le preguntaron a los policías de tránsito si les servían antes de mandarlas a comprar?

Nooooooo, esto quedó claramente demostrado en un criterio técnico, emanado por una comisión técnica conformada en la Policía de Tránsito, que rechazó rotundamente las ofertas analizadas, por no cumplir con los requisitos técnicos/operativos necesarios para su utilización en carretera, dejando en evidencia que el cartel de licitación se redactó en el despacho del Viceministro, por personas sin conocimientos policiales, asesorados únicamente por Google.

¿Qué error sigue ahora?

El Viceministro Urbina menospreció el criterio de los expertos de la Policía de Tránsito y atribuye el fracaso de la compra de sus analizadores de saliva a un error de redacción en el cartel de compra, reconociendo públicamente, que va a ajustar las especificaciones en una próxima compra, para que se inclinen a una oferta en particular, que él cree conveniente para los intereses de la Policía de Tránsito.

¿Chorizo o Juponada?

Me inclino por la segunda, ya que que el monto de la compra es relativamente pequeño (14 millones de colones) y creo que la verdadera razón de proseguir a pesar de la oposición interna, es que nuestro Viceministro de Transportes, se considera un genio incomprendido en el MOPT y que nadie ahí se encuentra en el nivel intelectual digno y necesario para contradecirle.

¿Qué pasará?

De no meter mano en este asunto alguien de nivel jerárquico superior al Viceministro Urbina, sucederá lo mismo que con las cámaras que hacían partes por velocidad, que por inseguridad jurídica, quedaron en el olvido, con el agravante de que esto puede dejar el guaro al volante sin un castigo, peor que hoy.

Alcoholimetría legal y permitida en Costa Rica

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Nuestra Ley de Tránsito vigente es clara al establecer cómo se mide el alcohol en el organismo de un conductor, a efectos de determinar si este conduce con porcentajes no permitidos y sancionables, medibles legalmente sólo en sangre y/o aliento, como veremos a continuación.

El artículo 2 de la Ley No. 9078 define alcoholimetría y alcoholemia de la siguiente manera:

3. Alcoholimetría: análisis bioquímico para determinar la presencia del alcohol en la sangre o el aire aspirado y su cantidad.

4. Alcoholemia: es el resultado de la alcoholimetría…” (resaltado nuestro en “sangre o aire espirado”)

El artículo 208 de la Ley de Tránsito No. 9078, define las reglas con las que las autoridades de tránsito deben actuar, para controlar la presencia de alcohol o drogas en el organismo de los conductores:

“ARTÍCULO 208.- Control sobre la presencia de alcohol u otras drogas

Las autoridades de tránsito, en ejercicio de sus competencias, podrán someter al procedimiento de pruebas bioanalíticas de sangre y aliento a los conductores con el fin de determinar si se encuentran o no bajo los efectos del licor o drogas ilícitas o sustancias psicoactivas no autorizadas. En el caso de las sustancias psicoactivas de uso no autorizado se realizarán pruebas de saliva o de orina. Asimismo, se admitirán otras pruebas con fluidos biológicos permitidos.

El conductor tendrá la obligación de someterse a dichas pruebas. El oficial entregará al sujeto sometido a este procedimiento la copia del comprobante de la prueba del alcohosensor o del expedido para la detección de la presencia de otras drogas.

La realización de las pruebas indiciarias y la de constatación o contraste de estas serán previamente advertidas por el funcionario. Quien incumpla lo anterior incurrirá en causal de falta grave administrativa, según los protocolos establecidos para este tipo de procedimiento.

De resultar positiva la prueba efectuada, el interesado podrá requerir al oficial de tránsito la realización de otra prueba que consista en análisis de sangre, orina u otros análogos, según la naturaleza de la prueba originalmente practicada en concordancia con los protocolos establecidos para tales efectos.

Si la última prueba confirmatoria para detectar etanol o sustancias psicoactivas no autorizadas resulta positiva, se procederá a la aplicación de la multa correspondiente o la remisión a la autoridad judicial penal competente según corresponda. Las muestras de sangre, saliva u orina y cualquier otro fluido biológico obtenido serán entregadas para su custodia a la autoridad correspondiente, preservando la cadena de custodia y de frío, para su traslado. Se aplicarán las reglas sobre el manejo de la prueba, previstas en el Código Procesal Pernal, Ley N.º 7594, de 10 de abril de 1996, y sus reformas.

Las pruebas, que constituirán prueba de descargo o confirmación, se efectuarán por personal capacitado en los laboratorios móviles debidamente acreditados por el Colegio de Microbiólogos y Químicos Clínicos de Costa Rica. Además, deberán cumplir todos los protocolos bioanalíticos correspondientes.”

Sobre las sanciones tenemos la de tipo administrativa, que corresponde a una multa pecuniaria establecida en el artículo 143:

“Se impondrá una multa de doscientos ochenta mil colones (¢280.000)(Hoy más de 300 mil) sin perjuicio de las sanciones conexas, a quien incurra en alguna de las siguientes conductas:

a) A quien conduzca bajo la influencia de bebidas alcohólicas en las siguientes condiciones de concentración de presencia de alcohol en sangre o aire espirado:

i) Superior a cero coma cincuenta gramos (0,50 g) por cada litro de sangre y hasta cero coma setenta y cinco gramos (0,75 g) para cada litro de sangre, o superior a cero coma veinticinco miligramos (0,25 mg) y hasta cero coma treinta y ocho miligramos (0,38 mg) en aire espirado; en ambos supuestos para cualquier tipo de conductor.

ii) Superior a cero coma veinte gramos (0,20 g) hasta cero coma cincuenta gramos (0,50 g) de alcohol por cada litro de sangre, o superior a cero coma diez miligramos (0,10 mg) hasta cero coma veinticinco miligramos (0,25 mg) por cada litro de sangre en aire espirado; en ambos supuestos para conductores profesionales y para aquellos conductores con licencia de conducir emitida por primera vez dentro de un plazo menor de tres años…”

Por otra parte tenemos la sanción de tipo penal, establecida actualmente en el artículo 261bis del Código Penal:

“Artículo 254 bis.(Hoy 261 bis)- Conducción temeraria
Se impondrá pena de prisión de uno a tres años, en los siguientes casos:

a) A quien conduzca un vehículo automotor en las vías públicas en carreras ilícitas.

b) A quien conduzca un vehículo automotor a una velocidad superior a ciento cincuenta kilómetros por hora (150 km/h).

c) A quien conduzca un vehículo automotor en las vías públicas bajo la influencia de bebidas alcohólicas, con una concentración de alcohol en sangre superior a cero coma setenta y cinco gramos (0,75 g) por cada litro de sangre o con una concentración de alcohol en aire superior a cero coma treinta y ocho miligramos (0,38 mg) por litro, en ambos supuestos para cualquier tipo de conductor, o con una concentración de alcohol en sangre superior a cero coma cincuenta gramos (0,50 g) de alcohol por cada litro de sangre o con una concentración de alcohol en aire superior a cero coma veinticinco miligramos (0,25 mg) por litro, en ambos supuestos, si se trata de un conductor profesional o de un conductor al que se le ha expedido por primera vez la licencia de conducir en un plazo inferior a los tres años, respecto del día en que se detectó la presencia del alcohol.

De lo anterior se concluye, que por definición en Costa Rica una Alcoholimetría mide el alcohol en la sangre o el aliento de un individuo, establecido así en el primer párrafo del artículo 208 de la Ley de Tránsito y enmarcado en los parámetros de sangre y aliento definidos en los artículos 143 de la Ley de Tránsito y el 261bis del Código Penal costarricense, para establecer sanciones administrativas o penales.