La indiferencia que SÍ mata

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“La indiferencia mata”, muchas veces escuchamos esta popular expresión en sentido figurado. Morir por indiferencia podría asemejarse a morir por amor, jugando con figuras literarias de nuestra lengua.

Hoy quiero hablar de una indiferencia que nos está matando de verdad, la indiferencia vial (social). La indiferencia ante los siniestros viales, tanto de nuestra parte como ciudadanos, así como del Gobierno.

Esta definición me gusta: “Indiferencia, del latín indifferentĭa, es el estado de ánimo en que una persona no siente inclinación ni rechazo hacia otro sujeto, un objeto o un asunto determinado. Puede tratarse de un sentimiento o una postura hacia alguien o algo que se caracteriza por resultar positivo ni negativo.”

Como ciudadanos, vemos las muertes producto de los siniestros viales como algo normal o tolerable, o sea, nos vale, pensamos que poco o nada podemos hacer por evitarlas. Por dentro decimos, no es conmigo, no me afecta, no me interesa.

El Gobierno por su parte, a sabiendas de que debe aumentar los controles en carretera, se limita a excusarse por la falta de personal, manifestando que NO HAY PLATA para crear nuevas plazas para la Policía de Tránsito, a pesar de que a la larga salga mas caro atender a los pacientes víctimas de incidentes de tránsito.

La Policía de Tránsito pone en primer la imprudencia de los conductores como causa de siniestros de tránsito, los ciudadanos por otra parte le echamos la culpa a las condiciones de las calles tan malas. Hoy culpo a la indiferencia vial de todos nosotros, que no queremos involucrarnos en la prevención de incidentes de tránsito.

Los ciudadanos no tenemos excusa, debemos acatar las normas de tránsito. El Gobierno se queja por la plata, cuando sale mas caro atender que prevenir los mal llamados accidentes de tránsito.

¿Cuánta gente más tiene que morir para que hagamos algo?